Ingredientes (para 4 personas) 800 g de filetes de bacalao con sal y algunas pieles 3 ajos pelados y laminados 2 guindillas 200 ml de aceite Elaboración Paso 1. Lava los filetes de bacalao y déjalos refrigerados dentro de un recipiente con agua al menos 24 horas. Acuérdate de cambiar el agua cada 8 horas. Paso 2. Retira las espinas con unas pinzas. Presiona con los dedos en los laterales de las tajadas para comprobar que no haya espinas. Cuece algunas pieles de bacalao en un poco de agua y reserva este líquido para la salsa. Paso 3. Pela y lamina los ajos y fríelos en una cazuela con el aceite y la guindilla. Retíralos. Paso 4. Pon los filetes con la piel hacia abajo en la misma cazuela y ve moviéndola suavemente para que emulsione el aceite con la gelatina que suelta el bacalao. Paso 5. Saca el bacalao y reserva. Aparta la sartén del fuego y remueve la salsa de aceite y suero de bacalao con un colador. Si quieres dar más consistencia, añade un poco del agua de cocer las pieles y sigue removiendo. Paso 6. Sirve los filetes de bacalao con la salsa y los ajos.

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